En definitiva lo que no es nuestro, ni de nadie, púes la tierra es un bien en régimen de préstamo al cuál estamos ligados mientras vivamos, por tanto es de justicia que cuidemos el entorno que tantas satisfaciones nos da, tanto espiritualmente como personalmente, donde siempre se puede encontrar el equilibrio emocional, alejados de las grandes urbes donde el estres y las prisas parecen ser las que dictan el dia a dia.
El practicar el senderismo, te une más a la tierra que estas pisando y al caminar entre sus montañas o adentrarte entre los cañones que forman los ríos que entre ellos discurren hacen que te sientas de verdad unido a ellos y a la vez te hacen sentir que no eres, sino una pieza más del puzle que conforma lo que los humanos denominamos Universo ó Cosmos. Solo hace falta mirar al cielo en una noche estrellada para quedar asombrado de la grandeza del universo y la infinita insignificancia de los seres vivos y por ende del ser humano, ante semejante espectáculo no queda más que sentirse abrumado ante tanta belleza y armonía.
Compartir la comida, es convivir en armonía con el resto de los seres vivos que comparten la tierra junto a nosotros, y a los cuales les estamos dejando sin hábitat donde poder llevar a cabo su ciclo vital y reproductivo.
Aquí os dejo este link, por si os apetece que os sirvan una buena comida en el restaurante más alto del valles occidental. ¡ que vagi de gust !
http://www.Lamola.com
¡ Que generosidad !!!. Lo de compartir deberían de aprenderlo más gente (sobre todo los politicos).
ResponderEliminarOllleeee
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